La identidad en las profesiones y en los individuos se encuentra influida por un conjunto de factores históricos y culturales que la configuran permanentemente, por lo tanto podemos inferir que esta se nutre del pasado desde el momento mismo de su creación; sin embargo esta base debe ir modificándose en la medida de que pueda dar respuesta a las nuevas demandas sociales las que a su vez profundizarán la reflexión sobre las propias prácticas profesionales.
Nuestra profesión surge de un largo proceso de aprendizaje teórico y práctico que nos brindará las certificaciones que nos permitirán monopolizar y ejercer las tareas propias de nuestra competencia. El objeto de estudio de nuestra disciplina nos permite abordar comprender e investigar las diferentes configuraciones del mundo del trabajo, el conjunto de saberes acumulados nos transforma en expertos en nuestra amplia área de competencia profesional.
Por lo tanto es una concepción errónea partir para el análisis de nuestra profesión desde una visión parcializada de nuestro ámbito de aplicación cuando a este se lo reduce a las áreas que componen el sector de recursos humanos dentro de las organizaciones, principalmente del sector privado impidiendo el desarrollo pleno de la identidad de nuestra disciplina.
Por otro lado nuestros profesionales deben estar preparados y a la altura de las circunstancias que le permitan comprender y abordar con una mirada crítica las modificaciones ocurridas en el mundo de trabajo.
Reconocer la importancia de nuestro rol dentro de las organizaciones en aquellos sectores inherentes a nuestras competencias es fundamental para fortalecer nuestra identidad, sin embargo e independientemente de la posición que se ocupe dentro de la pirámide organizacional nuestro rol no debe eclipsar bajo ningún punto de vista nuestra condición de trabajador y todo lo que ello implica teniendo presente en todo momento que nuestra identidad como relacionistas del trabajo se construye día a día viéndose esta afectada por la propia dinámica de las relaciones laborales.
Para ello proponemos:
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Recuperación de la memoria histórica sobre la conformación de nuestra carrera.
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Realización de jornadas de reflexión sobre el rol profesional y laboral del relacionista del trabajo.